Termina el año. El 6 de julio cuando nací todo estaba por delante. Lo escrito estaba escrito. Los relatos ilustrados volaban con alas propias.

Hemos pasado por el verano, la segunda ola, ya tenemos vacuna y, como decía, llega el 31 de diciembre.

Súbito y fulminante llegó el confinamiento.

De forma pausada nos fuimos acostumbrando a vivir confinados, semiconfinados, a trabajar en remoto, a limitar las salidas, a no abrazar, a no dar la mano.

Mañana alzaremos las copas en la intimidad y no habrá gentío en las campanadas de la Puerta del Sol. Abriremos la puerta a 2021 y querremos disfrutar de tranquilidad y sosiego. De paz.

 

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